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2 de Abril - Día Internacional para la concientización sobre el autismo



El autismo es uno de los desórdenes del neurodesarrollo más frecuentes, afectando a aproximadamente el 2% de la población. Además, diversos estudios asocian el autismo a un mayor riesgo de entrar en depresión, tener pensamientos suicidas e incluso intentar o cometer suicidio. Se estima que el riesgo de suicidio en personas con autismo es al menos tres veces superior a la media de la población, por lo que el autismo es considerado como un factor de riesgo de la conducta suicida. Sin embargo, esta es solo una forma de ver las cosas.

Los autistas son vistos como “personas raras” por la población no autista a causa de sus rasgos particulares de carácter o comportamiento. En base a esto y al prejuicio que nos lleva a despreciar o al menos a alejarnos de todo lo que es diferente a lo conocido, con demasiada frecuencia, las personas con autismo son discriminadas, aisladas o incluso hostigadas en sus interacciones sociales. Si bien es cierto que a los autistas les resulta más difícil que a otras personas desarrollar habilidades sociales, desde la otra parte, es decir desde la comunidad, la respuesta que reciben a sus intentos de socializar suele ser la indiferencia o la agresión. Visto de este modo, el origen del aislamiento, la depresión y los pensamientos suicidas de los autistas no es el autismo en sí, sino un medio social poco inclusivo o a veces hostil.

Vivimos en una época signada por la reivindicación de los derechos de las minorías a ser incluidas y a recibir un trato igualitario. Los autistas también están dando esa batalla, tal vez con menos herramientas que otros grupos minoritarios pero no con menos anhelo de justicia. El objetivo debería ser una sociedad donde nadie sea discriminado y donde, por el contrario, las diferencias sean valoradas.

En el caso particular del autismo no resulta fácil reconocerlos. Entre los adultos con autismo, muy pocos están diagnosticados, por lo que ni siquiera ellos mismos se reconocen como autistas, sin embargo, la actitud de no discriminar se puede aplicar de cualquier modo. La próxima vez que interactuemos con una persona "rara”, no pensemos en los diagnósticos, simplemente, brindémosle un trato igualitario y apreciemos sus “rarezas”. Lo que nos hace diferentes unos a otros es también lo que nos hace únicos, por lo que siempre debe ser valorado.

Si construimos un medio social más inclusivo, no solo las personas con autismo se verán beneficiadas con mayor integración social y un menor riesgo de suicidio. Incluir la diversidad nos enriquece a todos de muchas maneras diferentes.

 

Ver también:


Brindar Asistencia Primaria a Personas en Crisis con Posibles Pensamientos Suicidas


Grupos Gratuitos de Ayuda Mutua para personas afectadas por el drama del Suicidio


Sumate al Voluntariado de Hablemos de Suicidio ONG


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