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Recuperar el Sentido de la Navidad para la Prevención del Suicidio


Llegando a esta época del año, las vidrieras de los comercios se visten con adornos navideños, los comerciales de radio y televisión promocionan regalos, los chicos se ilusionan con la llegada de Papá Noel y muchas personas comienzan a preocuparse por la tradicional reunión familiar de Noche Buena. Tanto el menú como los invitados son motivo de preocupación. A algunos les molesta verse obligados a reunirse con determinadas personas y otros se angustian por pasar en soledad una noche que según la tradición deberían pasar en familia. Para unos y otros la Navidad llega a ser más motivo para revivir viejos rencores familiares que una ocasión para reunir a la familia. De algún modo la Navidad se ha convertido para muchos en una extraña mezcla de feria comercial masiva y mandato social de reunión forzada con la familia que muchas veces ni siquiera se logra cumplir. Sin embargo, siempre es bueno recordar que no fue ese el sentido original de la Navidad. Especialmente porque recordarlo puede ayudarnos a transitar con menos preocupaciones y angustias estos días.


La cristiandad celebra en la Navidad la llegada de un mensajero, un hombre de carne y hueso, para los cristianos el Hijo de Dios, cuya misión en este mundo era entregar un mensaje que cambiaría el curso de la Historia, o al menos el devenir de muchas historias personales. Un mensaje simple pero revolucionario para esa época también para la nuestra. Ese hombre que según nos cuentan nació por estas fechas hace más de 2000 años vino a decir:


Ámense los unos a los otros

Tan simple como eso. Luego se inventaron los motivos navideños, la costumbre de reunirse a compartir una cena, los regalos y, por supuesto, la utilización comercial de todo eso. Sin embargo, todas esas tradiciones no son el problema. El problema es que muchas veces olvidamos el mensaje que dio origen a las tradiciones y nos quedamos con un cascarón vacío de contenido.


Hablemos de Suicidio es una Asociación Civil respetuosa de todas las creencias pero laica y abierta a todas las confesiones religiosas. Somos un grupo de personas afectadas por el drama del suicidio que se reúnen para brindarse mutuamente escucha, contención y acompañamiento. Desde nuestra propia experiencia en los grupos de ayuda mutua comprobamos la validez del mensaje evangélico. Descubrimos que cuando genuinamente nos interesamos y nos preocupamos por lo que al otro le pasa o lo que el otro siente; cuando nos permitimos compartir una parte de su dolor; cuando le mostramos nuestra aprobación, nuestro afecto y nuestra compañía; todo lo que damos nos vuelve y nuestras vidas mejoran.


Por eso, nuestra propuesta para esta Navidad es que, además de cumplir con todos los mandatos y tradiciones que queramos cumplir, recordemos y pongamos en práctica el verdadero sentido de la Navidad. Si lo hacemos, podremos transitar estas fechas con menos angustias y preocupaciones. Además, estaremos haciendo de este mundo un mejor lugar donde vivir y, sin dudas, colaborando con la prevención del suicidio.

 

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