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Mitos frecuentes entre supervivientes a la muerte de un ser querido por Suicidio: Mito 4


Mitos frecuentes entre Supervivientes a la muerte de un ser querido por Suicidio: Mito 4

Justificación: La pregunta “¿Por qué lo hizo?”, suele dar vuelta en la cabeza de quien sufre por la pérdida de un ser querido a causa de suicidio. La duda puede llegar a carcomer las conciencias de los supervivientes al punto de convertirse en una verdadera tortura. Por algún motivo necesitamos una respuesta, como si poder relacionar el suicidio de nuestro ser querido con una determinada “causa” pudiera aliviar nuestro dolor. Frente a este estado de cosas, y frente al hecho incuestionable de que la persona que queremos hizo algo que, desde nuestra lógica, no tiene sentido. La primera respuesta que nos viene a la mente es que no estaba en sus cabales, que algún tipo de enfermedad mental lo llevó a ese fatídico desenlace. Muchas veces a esta presunción se le suman algunos síntomas previos, como cambios inexplicables de sus conductas habituales, también incomprensibles, el hecho de que ya estuviera visitando a un terapeuta o a un psiquiatra, o algún diagnóstico del que nos hayamos enterado. Todos estos indicios nos llevan a una conclusión simple: “Se suicidó a causa de su enfermedad mental”. Esta respuesta además de simple puede ser tranquilizadora, ya que si otros de nuestros seres queridos no comparten el mismo diagnóstico, podemos concluir que están libres del riesgo de suicidio. Sin embargo, como veremos, esta conclusión apresurada siempre es, al menos en parte, falsa, y además puede ser peligrosa.


Consecuencias: Asociar el suicidio de una persona con un determinado trastorno mental, o con la enfermedad mental en general, no es diferente a asociarlo con otras supuestas “causas”. Lo único que consigue es favorecer los procesos de identificación e imitación aumentando así el riesgo para otras personas cercanas, que por su particular historia de vida pudieran estar en una situación vulnerable frente al pensamiento suicida, y por su propia enfermedad mental podrían sentirse identificados, se sientan de algún modo justificadas por el difunto para seguir sus pasos y realizar un intento de suicidio.


Realidad: Como decimos siempre, el suicidio es multicausal y el resultante de toda una historia de vida que tiene como únicos protagonistas aparentemente necesarios, un sufrimiento que parece insoportable y el auto-convencimiento de que no existe otra salida o alternativa para aliviar ese sufrimiento. La prueba de que la enfermedad mental no es causa suficiente para explicar o justificar un suicidio es la inmensa mayoría de personas que padecen trastornos mentales, incluso graves, y no llegan ni siquiera a pensar en el suicidio; así como también los innumerables casos de intentos de suicidio en personas sin diagnóstico de trastorno mental. La enfermedad mental, especialmente algunos trastornos específicos como la depresión mayor, el trastorno bipolar y la esquizofrenia, debe ser tomada como un factor de riesgo, es decir, una circunstancia que junto con otras podría aumentar el riesgo de que una persona incurra en conductas suicidas, pero nunca como una “causa” que por sí sola pretendiera explicar un fenómeno complejo como el suicidio.

 

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